Yayoi Kusama en México

1.-Yayoi-Kusama-Portrait

“Si no hubiese hecho arte, me hubiera suicidado hace mucho tiempo”

Inicia el año con buenas noticias para los interesados del arte pues llega a nuestro país “Obsesión Infinita”, retrospectiva de la japonesa Yayoi Kusama, considerada por muchos la artista japonesa más importante con vida en la actualidad. La muestra tiene como curadores a la inglesa Frances Morris, jefa de las colecciones internacionales de Tate Modern, y el canadiense Phillip Larratt-Smith, vice-curador en jefe del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires. Lo que veremos es la travesía por la que ha pasado la artista a través de sus 84 años, mostrándonos al personaje singular y excepcional que es, pero a la vez, alguien arraigado en su contexto, donde su ser y las experiencias se ven expuestas en más de un centenar de obras que incluyen pintura, escultura, videos e instalaciones, además del mucho material documental que Kusama envió: fotos de su infancia, de sus años en Nueva York y de su retorno a Tokio, para ese entonces ya agobiada y enferma, haciendo que se instalara en un neuropsiquiátrico, donde reside actualmente.

Yayoi Kusama 1998 pumpkin sculpture Aquí los círculos representan más que simples lunares sobre objetos, pues Kusama convirtió su arte en una válvula de escape, la forma perfecta de contener la recopilación de problemas mentales que venían surgiendo desde su infancia y con los cuales mantiene una lucha constante. Veremos sus miedos, obsesiones y el sentido existencial de su obra. La forma en que ha manejado su locura resulta interesante, pues la volvió fuente de su trabajo, donde surgió el exceso, una incapacidad de parar y un gesto repetitivo que va de lo plástico a las aplicaciones en el mundo exterior. Comenzó a utilizar los lunares y las redes a la edad de 10 años, cuando era parte de una familia tradicional japonesa de clase media, con una madre que le obligaba a seguir a su padre cuando iba con sus amantes geishas para que después le describiera las escenas de sexo presenciadas y al final descargar su ira en la pequeña Kusama. Desde entonces el sexo se volvió uno de los terrores que la seguirían para siempre. Sus alucinaciones visuales y auditivas comenzarían desde aquella infancia, asegurando ver auras alrededor de los objetos o escuchando hablar a los animales y plantas. Light-installation-Infini-0221-640x480

En el ’57 viajó a Estados Unidos, iniciando así una nueva etapa donde hacia pinturas, suaves esculturas e intervenciones espaciales usando espejos y luces. En el ’59, la artista declaró en un manifiesto que su arte la borraba y “borraba a los otros con el vacío de una red tejida con una acumulación astronómica de puntos” ; bajo esta idea en sus obras el sujeto es ‘desplazado’. En los 60’s participo en happenings, festivales de body painting, shows de moda y demostraciones anti-guerra. Su utilización de la figura del falo en la escultura se volvió algo radical y el rechazo a la familia y al hogar fue una fuerte declaración de feminismo. Pionera en muchos aspectos de producción, por ejemplo, en el ‘63 usó empapelados con los que se anticipó tres años a las vacas de Andy Warhol. También cuenta con una producción literaria que va de la mano con su arte, siendo autora de trece novelas, una autobiografía, que fue best-seller en su país, y un extenso catálogo de poesía.

Más allá de sus innovaciones, que le otorgarían un lugar prominente en la historia del arte contemporáneo, el trabajo de Kusama fusiona la psicología del artista con los métodos pop y el vocabulario, así como el uso de objetos cotidianos y la producción en serie. yayoi-kusama-en-mexico La muestra se encuentra en su recorrido por Latinoamérica, comenzando en Argentina, para después ir a Brasil y llegar a México al Museo del Palacio de Bellas Artes, donde se quedará del 25 de septiembre del 2014 al 19 de enero del 2015. El lunar tiene la forma del sol, que es símbolo de la energía del mundo y de nuestra vida, y tiene también la forma de la luna, que es la quietud. Los lunares no pueden estar solos, como sucede con la vida comunicativa de la gente, dos o tres o más lunares llevan al movimiento. Nuestra tierra es sólo un lunar entre los millones de estrellas del cosmos. Los lunares son un camino al infinito. Cuando borramos la naturaleza y nuestros cuerpos con lunares, nos integramos a la unidad de nuestro entorno. Nos volvemos parte de la eternidad…

Por Fátima Rea